Caera en pedazos tu reino, en trozos ardientes de cielo.
Tu mente despierta y tus ojos ahora están abiertos.
Las nubes donde levantaste tu reino no hicierón mas que nublarte los ojos.
Arde tu imperio y los pilares caen,
te tragará la tierra mientras tu alma muere.
Y ahora estas aqui, de rodillas ante el destino que tu mismo forjaste
sellandolo entre columnas de hierro.
Mas no habra una ultima oportunidad para decir adios, a lo que amaste.
Mas nunca mereciste.